Hoy vamos a empezar una nueva sección en el blog. La vamos a llamar “Cómo hacer que tu restaurante funcione” y en ella como su nombre indica, vamos a ir dando algunas pautas imprescindibles para que vuestro negocio de hostelería sea un éxito.
No cabe duda de que la cocina es probablemente la parte más importante de un restaurante, al final el objetivo principal con el que un cliente va a un restaurante es comer. Es por eso que muchos hosteleros tienden a dejar otros aspectos un poco relegados porque los consideran menos importantes. Ahí empieza el gran error, amigos. Creednos, en hostelería TODO IMPORTA.
En esta primera entrada vamos a hablar sobre el personal de sala. Hoy vamos a hablar de los camareros y vamos a centrarnos en la comunicación. Los camareros son uno de los pilares clave para el éxito de cualquier negocio de hostelería. Tan importantes que les vamos a dedicar más de una entrada. Decimos que son imprescindibles porque los camareros van a ser nuestros comunicadores. Tenemos que olvidarnos del estereotipo de camarero que se limita a coger comandas y servir platos. Un camarero debe ser el vínculo entre los comensales y la cocina. No le pongas a un comensal que ha pedido la carne poco hecha un solomillo al punto porque corres dos riegos; el primero que te la devuelva y esa pérdida vaya directa a tu bolsillo y el segundo y más importante, que se vaya descontento de tu restaurante. En ese caso no habrás perdido el coste de una pieza de carne, lo que habrás perdido será un cliente. Es labor de tus camareros entender lo que el cliente quiere.
Lo de transmitir nos lleva a otro punto también muy ligado con la comunicación, pero más con las habilidades comunicadoras que con el entendimiento ¡Haz que tus camareros vendan! Si, como lees, que vendan. Un buen camarero tiene que hacer las veces de comercial, tiene que expresarle al comensal lo que “se cuece” (nunca mejor dicho) en cocina. Debe de abrir el apetito del cliente sugiriéndole los mejores platos, invitándole a probar las especialidades. En definitiva tiene que involucrarle con la cocina. ¿Habéis comprado una merluza espectacular esta mañana? ¿Tienes unas setas de la zona buenísimas? ¡Que tus camareros lo cuenten!
Por último y no menos importante, un camarero tiene que saber siempre donde está. Amabilidad y cercanía con el cliente sí, pero compadreo no. Hay camareros que son muy buenos comunicadores pero que a veces se pasan y pecan de groseros. De la misma manera, siempre puede haber clientes que se pasen de la raya. En ese caso, lo mejor siempre es la prudencia y la profesionalidad. Recuerda la relación entre camarero y cliente debe estar basada en el respeto.
En resumen, tu camarero tiene de dejar al comensal con ganas de volver no solo por la calidad de la comida, sino también por la calidad del servicio. Debe transmitir al comensal la esencia de la cocina y del restaurante. Y por último debe ser cercano pero respetuoso.
Esperamos que esta primera parte de cómo hacer que tu restaurante funcione os haya gustado. Os esperamos en la próxima entrada con más consejos.
Saludos,
Dakota.
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