La carta o menú es la carta de presentación de nuestro restaurante, ya que es el primer elemento que hace despertar el apetito de nuestro cliente. Nuestros platos deben de estar escritos de forma estratégica para captar la atención del comensal y despertar su curiosidad y apetito incluso antes de ver el plato. Por ello, en Dakota Horeca te enseñamos unos pequeños trucos para triunfar con tu carta de menú.
Pero antes de ponernos a hablar de platos sofisticados y nombres imposibles, nos gustaría darle el protagonismo especial a un básico de nuestro país y la realidad del día a día de muchos de nuestros restaurantes. Por eso, y como dicen los ingleses: first things first, la carta de menú. Muchos locales se ven obligados a ofrecer un menú a precio cerrado entre semana, si este es tu caso, no te equivoques, aquí también debes saber diferenciarte de la competencia durante esos días. En la carta menú ofreceremos platos que relacionen calidad/precio, además debemos ajustarnos a las preferencias de nuestros consumidores y ofrecer un formato claro y sencillo para que nuestros clientes no tengan ninguna duda de lo que piden. Quien come entre semana en un restaurante y de menú lo más probable es que lo haga por necesidad u obligación, por tanto, vamos a ponerselo sencillo. Un tip de diferenciación de la competencia podría ser crear un apartado, en nuestra carta para menú, para alérgicos o vegetarianos. Nuestros clientes agradecerán este trato personalizado además de que se sentirán más seguros a la hora de comer nuestros platos. Intenta poner algún plato de cuchara y algun plato ligero de verdura de primero, como decimos, si come fuera será en la mayor parte de los casos por trabajo, por tanto ¿qué mejor trato que hacerles sentir como en casa?. Aunque el número es menor, también nos encontramos en el caso de restaurantes de menú frecuentados por familias, en este caso una buena forma de diferenciarnos podría ser introduciendo un apartado de menú infantil de esta manera el cliente agradecerá que sus hijos puedan elegir la comida de forma rápida y sencilla.
Por otro lado tenemos los restaurantes de carta (en ocasiones mismo local que los de menú pero en fines de semana o festivos), en este caso recomendamos no decantarse por una carta larga y compleja que será dificil de mantener en todos los sentidos. Si trabajamos con una carta corta nos aseguramos que el prodcuto tenga rotación y facilitamos el trabajo en cocina. Además, seamos sinceros, ¿que probabilidad hay de que todos los platos estén buenos en una de esas cartas kilométricas que se empeñan en tener algunos restaurantes? En este caso, menos es claramente más.
Si tu cocina es más sofisticada y los nombres de los platos no definen claramente lo que llevan, puedes poner una pequeña descripción clara debajo del nombre de creación, así el cliente no se volverá loco y le será más fácil decidir.
Una buena costumbre puede ser cambiar el menú de vez en cuando manteniendo o modificando ligeramnete nuestros platos estrella. Para ello, es recomendable aprovechar los alimentos de temporada. De esta forma, no solo sacarás rentabilidad a tu restaurante sino que también colaborarás a tener un mundo y un comercio algo más sostenible.
Por último, y centrándonos más en la presentación que en la comida te recomendamos que tu carta esté escrita en una tipografía sencilla, con un tamaño de letra no demasiado pequeño y que tenga un disñeo acorde a la personalidad de tu restaurante.
Esperamos que os resulte de interés este post, y si tenéis otras ideas para vuestras cartas de menú no dudéis en comentárnoslo…estaremos encantados de intercambiar ideas.
Un saludo,
Dakota
La primera parada de nuestro viaje a Tailandia la hicimos en Bangkok. Después de pasar la primera mitad en la capital, pusimos rumbo a una de las ciudades más visitadas del país, Chiang Mai, en la zona Norte de Tailandia. Ya hay miles de guías de viaje donde cuentan qué hacer en Tailandia por eso nosotros no vamos a hacerlo, simplemente os vamos a contar nuestra experiencia gastronómica y a dar algunos consejos que nos habría gustado tener antes de ir. Empecemos.
Vamos a empezar por el street food. Ay amigos, el street food de Tailandia, la mayor desilusión de mi vida materializada en forma de viaje. Llevábamos meses planeando ir a Tailandia. Estábamos encantados por la idea de probar cosas nuevas y Tailandia era uno de esos destinos que prometía sabores nuevos y excitantes. Habíamos leído mil y un artículos y visto medio millón de programas de televisión en los que la gente quedaba maravillada por la variedad, el sabor y el reducido precio de los puestos callejeros (aka street food). Estábamos como locos, nos fascinaba la idea de encontrar sitios en los que "comer bien por poco más de un euro".
Había preguntado a todo ser viviente que había estado en Bangkok sobre la comida y las respuestas habían sido muy variadas, pero varias personas me hablaron muy bien de la comida callejera por lo que decidí creer a estos en lugar de a los detractores (esos tikis mikis que no saben comer si no es con plato y mantel de tela, pensé).
El primer choque con la realidad fue el mercado flotante de Damnoen Saduak, el típico que ves en todas las fotos antes de ir. Las medidas de higiene eran inexistentes, olía mal y la comida tenía una pinta muy poco apetecible. En las fotos es precioso, repleto de frutas frecas y sombrillas de colores. Era una de las imágenes de Tailandia que más metidas tenía en mi cabeza. Sentía que iba a ser llegar allí y automáticamente teletransportarme a un tiempo pasado en el que no había prisas y los comerciantes hacían su día a día montados en sus canoas. Desconozco si en su día fue entrañable o si existen mercados flotantes en Tailandia a los que realmente merezca la pena ir, en cualquier caso, desaconsejo al máximo visitar este, es un circo dirigido al 100% a los turistas en los que dificilmente encontrarás nada artesanal ni autóctono.
Mercado flotante
Después de este primer jarro de agua fría, decidí esperar hasta encontrar algo más acorde con mi criterio de salubridad. Bien, ahora es donde pensáis que empieza lo bueno, pues no. No lo encontré. La mayoría (no quiero sentenciar diciendo todos) eran así, sucios y con olores muy fuertes. El calificativo de limpio terminamos por atribuírsele al que no tenía al lado bolsas de basura y ratas merodeando.
Puesto de comida
En definitiva nosotros no encontramos nada de street food que mereciese la pena, pero tengo claro que probablemente fuimos prejuiciosos y demasiado escrupulosos. Se que probablemente alguien leerá esto y pensará que somos exagerados y atrevidos descalificando algo que tanta gente aprecia, pero creedme si os digo que nada me habría gustado más que disfrutar de este tipo de comida, aunque no conseguí ni siquiera probarla. Probablemente me perdí una buena experiencia, pero desde mi punto de vista, me ahorré una buena gastroenteritis.

Puesto street food marisco
La siguiente foto es en el mercado Mae Klong, un mercado de comida bastante turístico montado en los laterales de la vía de un tren. Aunque está lleno de extranjeros haciendo fotos, los productos son puramente para los locales. Es realmente curioso, pero no apto para estómagos sensibles a los olores intensos.
Mae Klong
Cuando pasa el tren, todos los comerciantes quitan sus productos y se apartan para que este pase. Como veis en esta foto, no fuimos los únicos en ir a verlo ese día... Esto pasó el día uno, poco después nos daríamos cuenta de que nunca éramos los unicos turistas en ningún sitio. No se si me llamó más la atención el mercado en sí, o la gente empujándose para hacer una buena foto.
Mercado Mae Klong
Imagino que no somos los únicos que sintieron reparo de comer en la calle, por eso hay mucha gente come en los food court de los centros comerciales, donde puedes encontrar comida similar a la de los puestos de la calle pero en un entorno algo más higiénico, con luz y agua corriente. Lo probamos pero sinceramente todo lo que tomamos pasó sin pena ni gloria. Además, ¿quién se hace semejante cantidad de kilómetros para comer en un centro comercial?
Vale, ¿entonces es mala la comida Tailandesa? ¡¡Claro que no!! La comida Tailandesa es buenísima y más si te gusta el picante. Durante el viaje descubrimos que está llena de matices, colores, sabores...¡pero eso os lo contamos en la siguiente entrada!
Os esperamos pronto por aquí ;)
Saludos,
Dakota.
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