Nunca lo habría pensado pero donde mejor comimos fue en restaurantes para occidentales (que no necesariamente de comida occidental). En cuanto a los restaurante este tipo debes estar hábil si quieres que no te tomen por “guiri” blandengue. Cuando estas pidiendo, en todos te preguntan “¿spicy?”, a lo que una persona medianamente precavida y que viene ya leída de casa contesta “medium”, temiendo terminar llorado después de la primera cucharada. Pues ellos, que tienen bien aprendido eso de “mejor que prevenir que curar” y que están acostumbradísimos al turismo, deciden no ponértelo picante en absoluto.
Con este cuento, solo una vez tomamos comida picante, una sopa maravillosa que pedimos en un restaurante de Chiang Mai (os lo contamos en el siguiente post) y que al estar ya preparada, tuvimos que tomar con el punto de picante sin retocar (¡por fin!).
Como digo, estos sitios están llenos de extranjeros, la mayoría expatriados que residen allí y no son puramente turísticos.
Entre los que más nos gustaron destacaríamos
A Tummy Yummy fuimos en nuestro primer día en Bangkok y nos gustó su Pad Thai y lo agradable que era su terracita. Tomamos nuestra primera cerveza Shinga rodeados de plantas preciosas y atendidos por simpáticos camareros. Tummy Yummy nos pareció bastante auténtico a pesar de que no había un solo cliente tailandés. Sin embargo, tenía una diferencia con los sitios abarrotados de extranjeros y es que nadie de la gente que había allí parecía ser turista. Todo tiene sentido si tenemos en cuenta que la zona está llena de embajadas y por tanto parece ser que Tummy Yummy es un sitio que suelen frecuentar expatriados por trabajo que viven o trabajan por la zona.
No hicimos fotos pero os dejo esta de su agradable terracita que he cogido de su página de Facebook.

Recomendamos Gaggan por la elaboración minuciosa de su cocina y porque no todos los días se tiene la oportunidad de comer en el mejor restaurante de Asia. Podéis leer nuestra experiencia completa en Gaggan aquí.
Cabagge and condoms tiene un ambiente divertido y mucha fama, aunque la comida para nosotros no fue para tirar cohetes. Estaba muy rico el postre, arroz glutinoso con mango. El resto de la comida nos pasó sin pena ni gloria.
Al parecer hacen una buena labor social contribuyendo con sus ingresos a la lucha contra el SIDA en Tailandia, lo cual es como mínimo de apreciar.
Sobra deciros que toda la decoración está hecha con preservativos.

Issaya Siamese Club es el restaurante insignia de chef Ian Kittichai y fue para nosotros la mejor elección que hicimos en Bangkok. El precio no es para nada barato, y más si comparamos con los precios locales, pero sin duda merece la pena ir. El servicio fue muy bueno, el mejor que tuvimos durante todo el viaje y la comida muy rica. Nosotros cenamos en la terraza y estuvimos súper a gusto pero también tiene un comedor dentro en el que el ambiente era divertido, la mezcla perfecta entre un restaurante bueno y serio sin ser aburrido.
Nos encantaron todos los platos pero recuerdo el cordero de curry como uno de los mejores. El postre más de lo mismo, espectacular.
Esta foto es de la entrada del restaurante, ¿no os parece súper acogedor?

Quedamos tan encantados con Issaya, que a la vuelta de Chiang Mai decidimos probar un restaurante del mismo chef también en Bangkok, Namsaah Bottling Trust en el que también estuvimos muy a gusto. Esta situado en una antigua fábrica de gaseosa (podeis leer más de la historia aquí Namsaah Bottling Trust) del centro de Bangkok que han rehabilitado y convertido en este divertido gastro bar (que dios me libre de usar la palabra gastro bar, pero así lo definen ellos). La comida bastante buena y su tarta de limón para chuparse los dedos. Tanto nos gustó la tarta que repetimos y creo que nos vieron comernos esta segunda con tal cara de satisfacción, que nos invitaron.
El edificio me encantó tanto por dentro como por fuera, realmente merece la pena ir si vas a Bangkok.

Os esperamos en el próximo post comiendo en...
Saludos,
Dakota.
La primera parada de nuestro viaje a Tailandia la hicimos en Bangkok. Después de pasar la primera mitad en la capital, pusimos rumbo a una de las ciudades más visitadas del país, Chiang Mai, en la zona Norte de Tailandia. Ya hay miles de guías de viaje donde cuentan qué hacer en Tailandia por eso nosotros no vamos a hacerlo, simplemente os vamos a contar nuestra experiencia gastronómica y a dar algunos consejos que nos habría gustado tener antes de ir. Empecemos.
Vamos a empezar por el street food. Ay amigos, el street food de Tailandia, la mayor desilusión de mi vida materializada en forma de viaje. Llevábamos meses planeando ir a Tailandia. Estábamos encantados por la idea de probar cosas nuevas y Tailandia era uno de esos destinos que prometía sabores nuevos y excitantes. Habíamos leído mil y un artículos y visto medio millón de programas de televisión en los que la gente quedaba maravillada por la variedad, el sabor y el reducido precio de los puestos callejeros (aka street food). Estábamos como locos, nos fascinaba la idea de encontrar sitios en los que "comer bien por poco más de un euro".
Había preguntado a todo ser viviente que había estado en Bangkok sobre la comida y las respuestas habían sido muy variadas, pero varias personas me hablaron muy bien de la comida callejera por lo que decidí creer a estos en lugar de a los detractores (esos tikis mikis que no saben comer si no es con plato y mantel de tela, pensé).
El primer choque con la realidad fue el mercado flotante de Damnoen Saduak, el típico que ves en todas las fotos antes de ir. Las medidas de higiene eran inexistentes, olía mal y la comida tenía una pinta muy poco apetecible. En las fotos es precioso, repleto de frutas frecas y sombrillas de colores. Era una de las imágenes de Tailandia que más metidas tenía en mi cabeza. Sentía que iba a ser llegar allí y automáticamente teletransportarme a un tiempo pasado en el que no había prisas y los comerciantes hacían su día a día montados en sus canoas. Desconozco si en su día fue entrañable o si existen mercados flotantes en Tailandia a los que realmente merezca la pena ir, en cualquier caso, desaconsejo al máximo visitar este, es un circo dirigido al 100% a los turistas en los que dificilmente encontrarás nada artesanal ni autóctono.
Mercado flotante
Después de este primer jarro de agua fría, decidí esperar hasta encontrar algo más acorde con mi criterio de salubridad. Bien, ahora es donde pensáis que empieza lo bueno, pues no. No lo encontré. La mayoría (no quiero sentenciar diciendo todos) eran así, sucios y con olores muy fuertes. El calificativo de limpio terminamos por atribuírsele al que no tenía al lado bolsas de basura y ratas merodeando.
Puesto de comida
En definitiva nosotros no encontramos nada de street food que mereciese la pena, pero tengo claro que probablemente fuimos prejuiciosos y demasiado escrupulosos. Se que probablemente alguien leerá esto y pensará que somos exagerados y atrevidos descalificando algo que tanta gente aprecia, pero creedme si os digo que nada me habría gustado más que disfrutar de este tipo de comida, aunque no conseguí ni siquiera probarla. Probablemente me perdí una buena experiencia, pero desde mi punto de vista, me ahorré una buena gastroenteritis.

Puesto street food marisco
La siguiente foto es en el mercado Mae Klong, un mercado de comida bastante turístico montado en los laterales de la vía de un tren. Aunque está lleno de extranjeros haciendo fotos, los productos son puramente para los locales. Es realmente curioso, pero no apto para estómagos sensibles a los olores intensos.
Mae Klong
Cuando pasa el tren, todos los comerciantes quitan sus productos y se apartan para que este pase. Como veis en esta foto, no fuimos los únicos en ir a verlo ese día... Esto pasó el día uno, poco después nos daríamos cuenta de que nunca éramos los unicos turistas en ningún sitio. No se si me llamó más la atención el mercado en sí, o la gente empujándose para hacer una buena foto.
Mercado Mae Klong
Imagino que no somos los únicos que sintieron reparo de comer en la calle, por eso hay mucha gente come en los food court de los centros comerciales, donde puedes encontrar comida similar a la de los puestos de la calle pero en un entorno algo más higiénico, con luz y agua corriente. Lo probamos pero sinceramente todo lo que tomamos pasó sin pena ni gloria. Además, ¿quién se hace semejante cantidad de kilómetros para comer en un centro comercial?
Vale, ¿entonces es mala la comida Tailandesa? ¡¡Claro que no!! La comida Tailandesa es buenísima y más si te gusta el picante. Durante el viaje descubrimos que está llena de matices, colores, sabores...¡pero eso os lo contamos en la siguiente entrada!
Os esperamos pronto por aquí ;)
Saludos,
Dakota.
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